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Una sola humanidad

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Nuestra propia investidura

3 de Septiembre de 2016
No tanto predicar contra la contaminación, sino intentar que nuestros días discurran con la menor huella ecológica posible. No tanto criticar esta civilización tan individualista y materialista, sino comenzar a cocrear, en la medida de nuestras posibilidades, enclaves compartidos, responsables. Las ecoaldeas, los asentamientos comunitarios y sostenibles aumentan el sentimiento de adhesión a una comunidad global y son capaces de imbuir en nuestro interior algo de ese propósito superior.

La vida es una constante llamada al compromiso, pero la vida amenazada redobla si cabe esa necesidad de abrazar responsabilidades. Al XIX Encuentro ibérico de Ecoaldeas vinieron de toda la península, también de comunidades y ecoaldeas de Europa y América. Se acercaron con sus testimonios inspiradores, con su variado bagaje de experiencias prácticas, con su corazón henchido de cercanas alboradas. La cita era en la comunidad de “Amalurra” en Arzentales en la comarca vizcaína de las Encartaciones, en los últimos días de Agosto. El objetivo, arrojar miradas juntos al mañana, intercambiar información, alentar nuevas y prometedoras realidades... Más allá de todo ello, seguramente lo más necesario afianzar nuestro sentimiento de pertenencia a un movimiento global, acogedor, integrador y tan cargado de esperanza.

Dos humanidades

23 de Julio de 2016
El magnate populista y faltón, recién iniciado en su carrera ya oficial hacia al Casa Blanca insiste en que América es lo primero (“America firts”). Cala el mensaje de Trump. Hay demasiados norteamericanos, demasiados humanos que deseamos ser los primeros en más derechos, en más privilegios en olvido de los otros. Si todos queremos ser los primeros, no habrá sitio para los últimos en este gran hogar planetario. Un futuro más halagüeño lo alumbrará el deseo convencido de un creciente número de humanos de no ganar privilegios a costa o en detrimento de terceros. Las naciones operan a imagen y semejanza de nosotros, los súbditos. Un pueblo es grande cuando acoge, abre sus puertas, ayuda, se vuelca en el progreso global, no sólo propio. Hacer de nuevo grande a América ("Make America great again") tiene por lo tanto más que ver con hacerla solidaria con los destinos del mundo, que hacerla más rica, imperial y belicosa.

Pray for Nice

20 de Julio de 2016
Voy para Donosti. Cuando puedo me escapo y corro a abrazar a una anciana y entrañable mujer a la que mucho debo. Le plantaré dos sonoros besos en sus mejillas arrugadas, le echaré un piropo grande. Ella responderá con su sonrisa espléndida, nunca marchitada y después pedalearé hasta el mar. Es siempre, desde hace muchos años el mismo ritual. Sólo que hoy pensaré en los que iniciaron su paseo marítimo y no lo acabaron.

Pensaré y oraré por sus almas para que vuelen libres de miedo y de odio. Acariciaré esa barandilla que salió de la mente del abuelo y saltaré a la orilla de otro mar. Pediré para que todo ese dolor concitado en una apacible Niza, traiga su debida recompensa de luz y de amor. Pediré para que los camiones rueden por sus carriles y los humanos amen fraternalmente a sus hermanos, no importe el color de la piel, ni la oración casi silente que brote de sus labios. ¡Amén! ¡Así sea!

Siempre esperanzados

20 de Julio de 2016
Trump definitivamente candidato a la presidencia de los EEUU; Erdogan llevando al extremo la venganza, deteniendo o dejando en el paro a toda voz crítica; Inglaterra rompiendo amarras con Europa... La noche cabalga rauda, desbocada y hemos de estar unidos. Las tinieblas se ciernen y hemos de mantenernos firmes en la Luz que nos habita. Seguramente todo esto estaba en el Guión. No sé qué astros se han cruzado allí arriba en los Cielos, qué posos se dibujaron en el café de esta testaruda mañana, cargada de tormentas. Los rayos aún no descargaron toda su ira y su pasado, pero ni por un segundo habremos de perder la esperanza, el noble anhelo del Alba, la certeza de un mundo nuevo en justicia y libertad, en paz y fraternidad.

Conferenica del GEN Internacional. (Global Ecovilage network)

12 de Julio de 2016

Del 4 al 8 de Julio en Arterra Bizimodu (NAvarra)

Se acumulan las vivencias en este verano que arranca intenso. Todavía falta mucho Foro Espiritual por compartir, textos, imágenes, vídeos…, sin embargo se impone un paréntesis para dar cuenta, si quiera brevemente, de un encuentro de gran relevancia, recién concluido también en Navarra. Ha sido muy breve la visita a Arterra-bizimodu, a la conferencia europea de GEN. Global ecovilage network (REd global de ecoaldeas) , sin embargo vuelvo de ese antiguo y formidable hotel, cargado de esperanza.
Llegamos casi al final, pero lo suficiente para recoger estas fotos que dan fiel cuenta de lo hermoso que ha constituido el evento.

Enlazando redes

29 de Junio de 2016
“Nos vinculamos a todos los círculos que nos anteceden y a todos los que se están celebrando ahora en el mundo. Los honramos. Nos vinculamos con todas las gentes que se están conectando con su pasión y responsabilidad para que el mundo cambie. Los honramos. Nos conectamos con esa Fuerza sin nombre que les mueve. Aquí ahora juntos La honramos…” Bellas palabras que se compartieron en la puesta en común que ponía punto final a las jornadas de “El arte de la colaboración”, el domingo en la Tabakalera de Donosti. (A lo largo de toda la semana continúan las jornadas en la universidad. Toda la info en (http://www.theartof-co.com).

Brexit

24 de Junio de 2016
Hoy es un día triste para cuantos trabajamos por los ideales de unidad humana, cooperación y compartir. Vamos lentos, incluso a veces con retrocesos, como éste del Brexit, pero ello no merma nuestra plena confianza en que el futuro se escribe en clave de unión en la diversidad, nuestra entera fe en que el mañana del humano será en consagrada armonía y fraternidad. Ése es el Plan, ése es el Guión que tarde o temprano abrazaremos, a la vuelta de un pasado dividido. Arriba no tienen prisa ninguna, somos nosotros los que conducimos y por lo tanto colocamos las marchas.

Cartas desde Chíos (5) Grecia profunda

19 de Mayo de 2016
Ayer finalmente por la tarde nos cogimos el cochecito para recorrer la isla. Necesitábamos despejarnos y de paso disfrutar algo de este pequeño mundo rodeado de Egeo, antes de volver a coger el ferry. La absoluta paz estaba cercana, justo al otro lado de las colinas rocosas que presiden el escenario en el que nos desenvolvemos todos los días. Nos hemos dirigido hacia el sur, hacia los pueblos de Mezta, Olimpy y Pegry, a unos 30 kilómetros de la ciudad de Chíos. Allí impera otro ritmo, viven de espaldas a la civilización ajetreada. La vida late silenciosa, discreta, anclada en el pasado. Nada que ver con el tráfico y el ruido de la capital, Chíos.

Allí la historia pareciera detenida en la edad media, cuando debieron fortificar las casas para defenderse de los piratas y asaltadores. El tiempo pareciera parado en esa época de universos muy limitados, cuando la vida se circunscribía a la huerta, el pozo y el cerrado y oscuro hogar bien defendido de un sol tan a menudo inclemente. A pesar de la paz presente, el recuerdo de la guerra se hace patente en las innumerables torres, así como en los pueblos fortificados. La belleza que nos rodea, el amable paisaje de naranja, olivos y limoneros, no logra ocultar que la guerra ha sido hasta el presente la indeseable, la abominable compañera de nuestra historia.

Cartas desde Chíos 2. A la búsqueda de la paz en medio del caos

19 de Mayo de 2016
Gracias también a esta roca frente al mar, frente al sol en el que paro cada mañana. Yo no sé que haríamos sin estos momentos que nos inundan de luz, paz y nueva energía. Ayer fue un día duro. Mucha agresividad al final del reparto de la comida, cuando algunos refugiados querían más ración y no teníamos qué darles, cuando repartíamos los globos a la tarde, cuando nos expulsaron de el campo de retención vestidos de payasos en el momento de iniciar las actuación...

Los momentos de tumulto y conflicto son los que ponen a prueba nuestra paz y serenidad. “¡Mikel, Mikel…! ¡Coge el volante y marcha…!”, le decía al compañero de Zaporeak cuando literalmente fuimos asaltados por una masa de refugiados que no se habían quedado saciados y querían más comida. Aquí junto mar calla el griterío, se difuminan los malos momentos, se detienen los empujones y tomamos conciencia de que mañana la vida podrá ser a un ritmo más cadente, más armonioso, sin estridencias, la vida podrá ser gobernada por la conciencia, la sabiduría y la solidaridad.

Cartas desde Chíos (3) Ensayando paz en medio del tumulto.(2)

19 de Mayo de 2016
La repartición de la comida en esa fila es toda una prueba iniciática. Toca enfrentar las más diferentes situaciones. La gran diversidad humana se hace presente en estas largas y tumultuosas colas. Tienes que pasar de la cortesía y la amabilidad a una actitud firme y severa en función de quien se te acerque. Hay muchos refugiados que vienen a repetir mientras que todavía hay quienes no han tomado su primeras ración. Sin embargo esa severidad habrá que desnudarla de toda emocionalidad, sujetarla a férreo control interno. La firmeza no se podrá asociar con enfado, so pena de que se agrave la situación. Hay entre los repartidores quienes lo hacen muy bien, hay quienes son ganados en alguna medida por ese enfado. No es fácil mantener el equilibrio en medio de tanta tensión y griterío. Quien quiera alcanzar la paz interior inamovible que no se retire a una cueva, que no coja pasaje a ningún Himalaya, que se coloque a repartir comida ante todos esos estómagos hambrientos. Si no se altera es que ya ronda el puro Nirvana.

Cartas desde Chíos 4. Desembarco de nuevos refugiados

19 de Mayo de 2016
Teóricamente hoy era nuestro día de fiesta. Teníamos una lista de pueblitos pintorescos para recorrer en la única jornada que nos íbamos a tomar libre. A la noche yo había dormido. Mis compañeros habían hecho guardia nocturna para prestar primera asistencia en caso de desembarco de refugiados en balsas. Mi cuerpo y mi catarro reclamaban descanso, además me parecía excesivo sumar otra tarea a la de pinche de cocina con Zaporeak y payaso en horas libres.

De buena mañana ya estaba preparado para nuestro día de ocio. Mis compañeros llegaron sobre las nueve, diciéndome que marchábamos a la reunión diaria de coordinación entre todos los voluntarios. Esta reunión se hace en un gran hangar donde se guarda y clasifica la ropa. Ahí se informa de las novedades y se realiza la repartición de tareas. En el trayecto ni Javi, ni Mariam, ni Noelia mentaban palabra. Estaban impactados, noqueados, intentado digerir, me imagino, todo lo vivido; intentando seguramente responder a imponentes interrogantes. ¿Por qué aún todo esto, por qué estos desembarcos, estas huidas del hogar, por qué esas bombas que les hicieron huir tan lejos…?

Cartas desde Chíos (1) Desembarco en la isla

19 de Mayo de 2016
¿Qué nos da el mar que a su vera los corazones se abren y las crónicas ruedan solas? ¿Qué nos da el mar que en cualquiera de sus orillas se inaugura nuestro hogar y nos sentimos como en casa? El sol se pone ya detrás de las secas y rocosas montañas. Va callando la ajetreada jornada. A pie de playa, Turquía al fondo, no podemos sino dar las gracias al Cielo. Gracias porque tenemos casa y no debemos hacer cola para comer, porque tenemos salud y muchas ganas de sumar nuestro pequeño esfuerzo al de tantas ONGs aquí instaladas.

Gracias porque estamos de este lado del mostrador, porque nosotros éramos quienes desembarcábamos de repente en el campo, repartíamos la comida y podíamos decir "enjoy the food", porque no teníamos que esbozar, a veces con la cabeza ergida, a veces con la mirada cabizbaja, el "thank you" al uso... Cae el primero e intenso día en la isla y damos las gracias porque no tuvimos que huir de las bombas, porque no lo hemos perdido todo, porque no teníamos que formar religiosamente cola, hombres a un lado y mujeres y niños a otro, al llegar las furgonetas de " Zaporeak". Gracias porque hemos podido picar mucha cebolla, mucha berza hasta completar las 1.300 raciones que cada día reparte la estupenda ONG donostiarra en los campos de Souda y Depete, dentro de la misma ciudad de Chíos.

A la búsqueda de la nobleza oculta...

6 de Abril de 2016
El hogar confortable, libre de metralla y de amenazas, se va desdibujando en sus confundidas mentes. Acomodan a la espalda sus atillos, hacen de nuevo sus pequeñas maletas, rumbo a las costas de origen. A la postre, el viejo continente resultó no ser la tierra de la esperanza que ellos tanto soñaron. Cierto, mañana es un día triste en nuestra historia europea. El 4 de abril quedará marcado, no tanto para la vergüenza, pero sí, cuanto menos para nuestra necesaria reflexión. Con peligro de sus vidas alcanzaron nuestro suelo europeo y ahora les obligamos a tomar camino de retorno.

No tanto descargo de furia para con nuestros gobernantes, sino más interrogatorio en nuestro interior sobre lo que hemos hecho de forma real y eficaz por la causa de los refugiados. No es la hora del fácil improperio para con los de arriba, sino de arremangarse la camisa y hacer efectivo un socorro pendiente. Hemos sido alambrada y no brazos abiertos, pero no sólo ellos, los gobiernos, los perennes "malvados" de todas nuestras películas, sino cada uno de nosotros. A estas alturas ha de comenzar a ceder el juego de echar tantos y tantos balones fuera. Aquella historia de los gobiernos que concentran la entera responsabilidad, no se termina de ajustar a nuestro presente de mayor democracia fuera y de más conciencia dentro.

Nos queda rezar

3 de Abril de 2016
Sólo nos queda rezar, pues la comprensión no alcanza. Rezar para que la brutalidad salga del corazón de los violentos. Rezar para que sanen las heridas de los cuerpos, pero sobre todo de las almas. Rezar para que el vuelo de quienes dejaron sus cuerpos entre el hierro y la metralla, sea alto. Rezar para que todo este dolor traiga su debida recompensa de luz y amor. Rezar para que los trenes rueden sin contratiempo, para que los aviones se eleven sin problemas. Rezar para que las civilizaciones y los credos por fin se abracen…

¡Gloria por siempre!

3 de Abril de 2016
Las he visto trabajar en Calcuta, Adis Abeba y Madrid, siempre silenciosas, discretas, sin más ruido que el de su propio e incansable trajín... Las he visto entregarse de por vida en lugares donde yo no aguantaba un cuarto de hora. Ellas me mostraron que las más determinantes enseñanzas no cargan con una sola palabra; los más elocuentes testimonios no se desgastan con discursos. Ahora riegan con su sangre desiertos lejanos y la Gloria no tiene puertas suficientemente grandes para darles la bienvenida.

¿Ángela o demonio?

18 de Marzo de 2016
Seguramente ninguna de las dos cosas, seguramente un interrogante en el camino para la reflexión impostergable. Quizás debamos pensarlo dos veces antes de lanzarle a la canciller Merkel nuestro siguiente dardo más o menos lacerante. La crisis de los refugiados le ha generado un importante descenso en la estimación del voto favorable, pero ella parece más pendiente de otros números, está más interrogada por el aumento de las cifras de quienes huyen del horror y plantan sus tiendas “quechua” en mitad del barro y la nada.
La crisis de los refugiados no se lleve por delante el sueño de la Europa unida y solidaria. El corazón del viejo continente llevaba décadas sin ser así interrogado. Toca apretujarse junto a la llama fraterna. El invierno es tiempo de encender fuegos y abrir puertas, no de sembrar alambradas, sin embargo el cielo de Alemania se nubla a menudo estos días. Es el humo negro de nuestro individualismo que sale de los establecimientos para refugiados ardiendo; es la oscura niebla de la incomprensión, del desconocimiento de que toda civilización que se precie no echa candados, no se acoraza. Al fin y al cabo, el dilema del común hogar europeo más o menos abierto, no se dirime sólo en el Bruselas de allá lejos, también en nuestro propio y personal gobierno, más íntimo, más de adentro.

Estamos volviendo...

27 de Febrero de 2016
Nuestra limitada conciencia no daba para más. Aún estábamos a merced del péndulo y su ley para inconscientes. Él nos sacó del debido centro, nos empujó a los cándidos brazos de la revancha. Simplemente no lo supimos hacer de otra manera. Habían gobernado siempre los ricos, los poderosos. Fue hace ochenta años cuando llegamos al poder, cuando empezó a salir el humo de las sacristías, cuando nos tomamos demasiada justicia por nuestra mano. Fue hoy, 16 de Febrero, justo hace ochenta años cuando los desheredados alcanzaron las alfombras, cuando salimos ufanos a las calles blandiendo las banderas, unas negras, otras rojas, del victorioso Frente Popular. Aún no podíamos ir mucho más allá de lo que dictaba una infantil emocionalidad cargada ideales, lastrada de rencor. La historia es una ciencia sagrada sobre la que nos habremos también de volcar. Conviene hacerlo al cumplirse los ocho decenios. Difícilmente podemos construir un mundo nuevo, si no aprendemos de nuestros errores. Apenas duró cuatro meses la utopía, apenas alcanzó el verano aquella primavera del 36.

Defender la esperanza

14 de Febrero de 2016
No es sólo lo que individualmente queremos, es lo que colectivamente estamos en condiciones de alcanzar. No sólo es nuestro anhelo, es el que está dispuesto a sostener el conjunto de la población. No es nuestra arcadia, es la que puede soñar y contornear un pueblo al caer la noche, al expirar un ciclo. Cuando los "amigos del rifle" aceleran su paso; cuando el racismo, la xenofobia y el más barato populismo se colocan a las puertas del poder de la nación más poderosa de la tierra, deberá surgir cuánto menos alguna reflexión.

¿Bombardear al ISIS?

1 de Diciembre de 2015

¿Cómo haremos para sellar las puertas donde se halla el mal? ¿Cómo haremos para frenar el brazo que empuja al homosexual desde lo alto de un edificio, para lograr que las niñas de Mosul puedan ponerse delante de una pizarra? ¿Cómo haremos para que nadie rebane ningún cuello por guardar en su bolsillo un pasaporte europeo? ¿Cómo haremos para que nadie sea acribillado por ir a un estadio de fútbol, por cenar con los amigos en una terraza o asistir a un concierto de música un viernes a la noche? ¿Cómo haremos para impedir que el Estado islámico siga creciendo, para que nadie deje el mundo al grito de “!Allāh akbar¡”, llevándose la terrible deuda de otras vidas segadas…?

¿Cómo haremos para detener el progreso de esa ideología que rinde culto a la muerte, que se cree brazo divino cuando decapita a extranjeros que profesan otro credo? ¿Cómo haremos para quitar de las manos esas piedras que lapidan a mujeres supuestamente adúlteras? ¿Cómo haremos para que ninguna niña de 13 años sea arrancada de su hogar, violada, esclavizada o prostituida para satisfacer al soldado de Alá?

Pray for Paris, pray for the world, pray also for the terrorists…

18 de Noviembre de 2015
Al igual que las guerras, el terrorismo tenía también su enseñanza escondida en medio del estruendo. El dolor cosecha ya su debida recompensa en forma de conciencias despertadas o aumentadas. Los más elevados anhelos se desatan por doquier. Nunca han llegado a mi teléfono, a mi ordenador tantas invitaciones a convergencias de oración y meditación colectivas. Los atentados, la ola de violencia promovida por los fundamentalistas, el momento convulso en el que colectivamente nos hallamos, nos sitúan, a pesar de su dolor inherente, cerca de un punto trascendente, seguramente iniciático. La puerta de esa iniciación colectiva, global, planetaria será una vez más el perdón y la compasión.

Seguir odiando o acabar perdonando. El humano no tiene otra opción. Hasta ahora nunca hemos estado en mejores condiciones como para abrazar la opción del futuro y de la esperanza. Vivimos una hora difícil, pero única en la que por fin podemos hacer virar nuestra historia. La reacción tan serena, aunada y civilizada a los atentados de París por parte de su misma población, nos demuestra que ello es por primera vez posible.