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Ser feliz

No hay vuelta para atrás. Hoy he decidido no esperar a nada, ni a nadie, sobre todo no esperarme a mí mismo para ser feliz. He decidido solemnemente no aguardar a que luzca el sol, a que calle la lluvia, a que broten las flores y llegue la primavera, para ser feliz. Mi felicidad no depende de los campos de nuevo perfumados y coloreados. No me otorgaré nuevas y engañosas prórrogas. No retrasaré más un instante que puedo inaugurar ahora. No he de tomar lujoso crucero, no he de volar a las playas de Balí, no he de moverme de donde me hallo para ser feliz. He decidido no aguardar a que me toque una lotería que no juego, no esperar a disfrutar de jacuzzi, a conducir un deportivo, a ser millonario…, para ser feliz.

Hoy he decidido no esperar a que remitan los mil y un achaques y dolores, a que se solucionen todos los problemas, a abrazar con todo mi corazón a quienes ofendí, para ser feliz. Yo aquí y ahora les pido perdón por todo el daño que les haya podido causar, pero ahora sé que me debo a la felicidad. La felicidad del mundo necesita de cada una de nuestras felicidades, de nuestra alegría centrada, mesurada. No por haber errado, deberemos olvidarlas.

Hoy he ordenado el cese inmediato de todo bombardeo sobre mí mismo, de todo flagelo. He decidido perdonarme, liberarme del implacable juez que también soy. No volveré a causar nuevo daño, pero ni siquiera sé donde paran esas mejillas que humedecí. Desconozco donde aún supura el dolor que pude haber causado. Hoy he decidido ser feliz, sobre todo poner de mi parte para que todo ser sintiente, ya planta, ya animal, ya humano, alcancen la suprema felicidad.

No aguardaremos a que aterricen las naves extraterrestres, a que caiga el gobierno de turno, a que Trump deje la Casa Blanca; no aguardaremos ni al cierre de las nucleares, ni al final de los deshaucios, ni al exterminio del hambre…, para ser felices. Porque la felicidad no es una opción, es más bien una urgente necesidad. Felicidad no es ausencia del mundo, sino todo lo contrario, el más firme e implicado compromiso. En realidad no hay más pura expresión de la felicidad que la desinteresada entrega a mis hermanos. No concebimos felicidad sin la responsabilidad de trabajar unidos por gobiernos justos, cabales, solidarios, por la defensa de nuestra Madre Tierra, para que absolutamente ningún humano, de ninguna nación o condición, pase hambre, enfermedad o desaliento…

Yacer con la persona amada puede agradar el final de un día, pero la felicidad no pivota en el kamasutra, ni en la mera satisfacción de ningún deseo; es más, el sexo sin amor y entrega nos aleja de la genuina felicidad.

No deberé correr a los pies de un Maestro, no necesitaré iluminarme, ni volverme de goma con complicadas “asanas”, no me urgiré a dominar el sánscrito y a prender todos mis “chakras” para ser feliz... Bastará saber que la nobleza y la pureza me siguen llamando; que me hallo en el camino de la perfección, que a cada instante me he de aplicar en ella, pero también que el Misterio sin Nombre me ha otorgado infinidad de oportunidades y vidas para alcanzarla.

Aquí y ahora, en este preciso momento, en el amanecer de este 17 de Febrero, vosotros amigos de esta fraterna Red de corazones y voluntades por testigos/as, abrazo felicidad. Ésta ya no volverá a depender de nada que ocurra fuera, sino exclusivamente dentro de mí mismo.

Artaza 17 de Febrero de 2017
http://www.Artegoxo.org

 
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