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¿Quién les preparó las maletas?

Toda fractura humana nos duele. Trabajamos por acercar, por unir, por ensamblar. No nos alegrarnos cuando se levantan nuevas barreras. Una separación no es nunca un buen titular. No nos congratulamos de lo que ha decidido por mayoría el Parlament, pero habrá que dar con los verdaderos responsables de esta situación. Se ha iniciado el proceso de desanexión de Catalunya de España y no se nos pasa desapercibido que los cimientos de esas nuevas fronteras los ha puesto la intransigencia centralista. El poder central sólo ha manejado el monosílabo del "no". Ello sólo ha alimentado la frustración en amplios sectores de la población catalana. Deciden marcharse, pues ni siquiera se les ha alargado una silla para sentarse a debatir. Dos no pueden acordar si uno no quiere.

Todo pudo haber sido de otra forma, si la democracia hubiera sido verdadera, si el poder judicial hubiera sido independiente, si no se hubiera dado portazo cada vez que el parlamento soberano catalán llamaba a la puerta del gobierno central solicitando legítimo referéndum. Lo que se rechaza inflexiblemente, sin concesiones, ni argumento, en realidad se refuerza. Así funciona la ley universal e invariable. La política de bunker y negación ha generado la radicalización. Es una importante porción de la población catalana la que quiere marchar, ¿pero en realidad quién ha hecho lo posible y lo imposible para que prepararan las maletas? El frentismo lo ha creado en su inicio quien ha rechazado hasta el elemental encuentro. El acuerdo siempre el acuerdo, hay que perseguirlo hasta la extenuación, ¿pero quién lo ha impedido una y otra vez en lo que respecta a la cuestión catalana? ¿Quién ha fabricado independentistas cada vez que descalificaba al adversario, cada vez que se destapaba su intransigencia? Catalunya no era independentista, por lo menos en la proporción de ahora, antes de tanto rechazo a la cabal y pacífica expresión del sentir de una importante porción de su población.

Dicen que el "procés" es el mayor ataque a la democracia de España, pero yo me pregunto, si toda su desproporcionada, constante y aplastante carga mediática no es una ataque a nuestra inteligencia. ¿Pero es que creen que desconocemos quiénes desoyeron una y otra vez una legítima demanda que se intentó tramitar legal y constitucionalmente, pero es que se creen que olvidamos que todo un "president" es procesado simplemente por poner unas urnas consultivas un domingo de buena mañana? No saludamos la separación catalana, no podemos aplaudir una fractura humana, un alejamiento de nuestros ideales de unidad y fraternidad, pero no tenemos duda de que la inflexibilidad y la obstinación centralista están en el origen del conflicto.

Nos bombardean día a día, de forma inmisericorde, con la sacrosanta unidad de España, demonizan con poderosísimo despliegue propagandístico a quienes la cuestionan, pero España sólo será un espacio consolidado, una comunión verdaderamente sagrada, cuando esa unidad se haya construido desde la entera libertad, por supuesto también desde su rica diversidad. El artículo 155 podría ser sólo aperitivo. Se habla ya abiertamente del eventual control por parte del Ministerio de Interior de los Mossos d' Esquadra. Pobre y débil argumento el que ha de sustentarse en la fuerza. No saben de qué están hablando. El poder del músculo no se volverá a imponer. Estamos saliendo de una historia de confrontación y se comienza a escribir otra página humana basada en el diálogo, la mutua comprensión y el acuerdo.

La Brunete política y mediática no debería nunca pensar en sacar brillo a sus vehículos. No asome jamás ese triste "As" escondido. Sea la fuerza de la razón, sea el sacrificio mutuo en aras del consenso el exclusivo camino, nunca la fuerza bruta y la imposición. Nadie imagine ultimatums, ni uniformes en medio de esta jugada. Jamás se triunfa con la violencia, siquiera agazapada, en medio de un mundo civilizado. Ello pertenece a otro esquema, a otro paradigma absolutamente desfasado. España ha de dejar de ser una democracia tutelada, a medio camino entre una Turquía o una Rusia y las auténticas y consolidadas democracias europeas.

Una y otra vez le dicen a Mas y al movimiento secesionistas que cedan, pero ellos ni se plantean cambiar las reglas del juego, la Constitución. Aquí han de ceder las dos partes, no sólo una. No caigamos por favor en esa sí perseverante deslealtad a la más elemental razón, de querer todo a cambio de nada. Demos la espalda en el 20 D a las fuerzas que no buscan puntos de encuentro, a las que piensan que no han de ceder un ápice para resolver éste y otros temas de interés global. La caverna política se desharía si la caverna popular despertara. Si nuestra democracia sigue siendo escasa es porque una mayoría ha entregado su poder al conservadurismo y la intransigencia. Podamos el 20 D comenzar a salir de nuestro propio anacronismo.

http://www.artegoxo.org
Artaza 10 de Noviembre de 2015

 
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