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Gloriosa diversidad

El tiempo se ha detenido frente al mar tras un verano intenso. Llevaba dos meses sin apenas escribir letra y ahora quisieran todas ellas salir a pasear, saltar a la pantalla desordenadas, aún vibrantes, cargadas de reciente vida y contenidos. Se acumulan los pensamientos y sentires que por falta material de tiempo, no alcanzaron el teclado. A cada día su afán. Cuanto menos sí quisiera compartir una idea que me ha perseguido a lo largo de las últimas semanas y que considero significativa para nuestro tiempo.

Cada verano es una oportunidad privilegiada de salir al paso del otro y éste que ya se agota, lo ha sido especialmente en nuestro caso. No paramos de dar gracias a Dios por ello. Siento medrar en el interior la idea de un Gran Guión que se nos manifiesta en siempre creciente grandeza, de un Plan que nos desborda y en el que van poco a poco desembocando nuestros planes diminutos, un Propósito Divino que lo integra todo y que no deja a nadie fuera, mucho menos a quienes conspiran y sueñan por un mundo nuevo, sea cual sea el color de sus nobles sueños. Tenías ganas de escribir sobre la necesidad de ver a Dios y su Trama Divina en las más diferentes gentes, movimientos e iniciativas. Ver a Dios en todo y en todos nos proporciona un gran sosiego y paz. Cada día somos invitados a ensanchar nuestra mente y mirada y así visualizar el principio de gloriosa unidad en lo diverso, más allá de lo que anteriormente pudiéramos imaginar.

Quisiera concretar un poco la idea. Hemos participado estas dos últimas semanas en sendas iniciativas aparentemente muy diferentes, a saber el XVIII Encuentro Ibérico de Ecoaldeas, celebrado en la comunidad Navarra de Arterra en Navarra y en la Peregrinación interreligiosa por la paz que ha organizado un grupo de personas católicas, Pedro Alvarez Tejerina a la cabeza. En ambos entornos nos hemos sentido en casa, felices, cordialmente acogidos. En ambos hemos podido conocer a gente entrañable, trabajadores de corazón a favor de un nuevo mundo de fraternidad y de comunión con la Tierra nuestra Madre.

Somos más de lo que pudiéramos imaginar, estamos en más lugares de lo que pensábamos, hablamos muchos idiomas, vestimos otros tantos colores, danzamos y soñamos de las más variadas formas… Quizás lo que restaba ensanchar y flexibilizar era nuestra mente. La Trama divina se teje desde muchos ángulos y sus tejedores se hallan en lugares que ni siquiera sospechábamos. Algo de todo ello hemos tenido en suerte vivir en este verano ahora ya moribundo. Quizás algún caso pueda ilustrar la idea. Nos hemos sentido por ejemplo muy a gusto en compañía de la mujer joven de pelos de rasta que nos enseñaba cómo construir con balas de paja, que nos ilustraba sobre las diferentes opciones de letrina seca... Nos hemos sentido muy cercanos a ella y a su anhelo de un mundo más sencillo, austero y en simbiosis con la Madre.

En lo que podríamos denominar el otro extremo, hemos seguido los pasos discretos, silentes del anciano cura católico que seguramente se enfundaba un chándal por primera vez en su vida y rompiendo sus esquemas mentales se ponía a caminar con tan varipionto grupo. La misma ternura que brotaba del alma al abrazar a la monja ermitaña, nos despertaba al fusionarnos con el último hippie de las Alpujarras. El Plan Superior es de un multicolor insospechado.

Toda puja, todo anhelo, iniciativa, movimiento... en favor del progreso de los valores de libertad, justicia, belleza, comunión...; todo lo que promueve el espíritu de buena voluntad, la presencia de Dios en nuestros corazones; todo lo que alienta el acercamiento de los humanos..., es nuestro anhelo, nuestra esperanza, nuestro intento…, no importa la medida, el alcance, el origen. Todo lo que representa una mejora de las relaciones tanto humanas, como con la Tierra, nuestra Madre, es de Dios y de Su Plan, que no podemos alcanzar a comprender en su infinita expresión. La grandeza de Dios es también la de la diversidad de gentes que, en una u otra media o forma, en uno u otro lugar o aspecto, colaboramos en la construcción de Su Reino sobre la Tierra. Somos los mismos constructores, ya nos ubiquemos en una fachada u en otra, ya añadamos ingredientes de una u otra clase a la masa.

El círculo era más ancho de lo que imaginábamos, el abrazo más abarcante, el Plan también más desbordante y a la vez trascendente. Ver a Dios en todo, no sólo en los de mi mismo plumaje, banda, grupo, camiseta, marca.., sino en todo los que albergan un puro y generoso ideal, cualquiera que sea su signo. Ver a Dios también en la sala de espera de esos corazones más duros, que aún no llamaron a ningún altruista ideal para que los habitara. Damos gracias al Cielo por permitirnos participar en iniciativas aparentemente tan diferentes y sin embargo convergentes. El Plan de Dios progresará en la medida que nuestras mentes sean de día en día más dilatadas, inclusivas e integradoras.

Ya apuntó el Maestro Tibetano, Dwal Khul, en este mismo sentido con sabiduría y precisión: "No traten de vincular a los grupos con el suyo, sino reconozcan a su grupo y a los demás grupos similares, como parte de un movimiento espiritual mundial que, cuando tome impulso, dará por resultado la unidad de todos. Lo que menos deben desear es establecer una superorganización que acentúe la unidad; lo que el mundo necesita hoy es una multiplicidad de organismos vivientes, libremente unidos por la colaboración, la constante comunicación y la posesión de idénticas metas y propósitos."

El tiempo se ha detenido frente al mar. Ya no hay diana para acudir a ningún círculo, ni de los que elevan sus plegarias a lo Alto, ni de los que conspiran más a ras de tierra por un mundo nuevo. Unos y otros permanecen sin embargo en el medio de este pequeño corazón, ahora felizmente acariciado por las olas. ¿Quién encenderá la música de esta noche? ¿Qué melodía de este u otro mundo sacará nuestro alma a danzar en el instante en que se encienden las estrellas...? Toca ya empezar a recoger la leña. Cuando encendamos el primer fuego, ante la Llama una y otra vez revivida, no olvidemos ese verano en que tanto aprendimos a vivir como hermanos.

Arteixo 9 de Septiembre
http://www.artegoxo.org

 
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